Uno
Se sienta frente al teclado como todas las mañanas.
Encierra en sus manos el calor de la taza de té que beberá de a sorbos en un rato.
Recuerda que alguna vez fue una niña que dibujaba sentada en el piso en medio de un desparramo de colores.
Escribe esta historia.
Dos
- Es sólo una casa -piensa la niña.
- Es sólo una niña - piensa la madre.
- Es sólo una historia – piensa ella sin dejar de escribir.
Sabe bien que todos tenemos asignada al menos una noche igual de oscura que aquella.
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