lunes, 31 de octubre de 2011

Seis, Otro banco de plaza

1.
Cuando le pregunté, dijo no.

Ningún banco de plaza tiene ventanas.
Ver el cielo a través de un vidrio no es ver el cielo.

Un banco de plaza no tiene puertas.
Sólo noche y demasiados pasillos donde perderse.

Un banco de plaza no tiene techo.
Apenas ilusiones que sólo así llegan a destino.

Me preguntó y dije sí.

Mi sueño tiene techo, puertas, ventanas,
pero no es más que insomnio.

Así es como debe ser, agregó,
cuando no hay cielo, ni pasillos, ni ilusiones.

2.
Cuando le pregunté, dijo no.

Ningún banco de plaza tiene ventanas.
Debería saber que ver el cielo a través de un vidrio
no es ver el cielo.

Tampoco tiene puertas
Sólo noche,
y demasiados pasillos donde perderse.

Ni siquiera un techo, insistí.

Ni siquiera. Sólo así las ilusiones llegan a destino.

Cuando me preguntó, dije sí.

Mi sueño tiene techo, puertas, ventanas,
pero no es más que insomnio.

Así es como sucede, agregó.
Si no hay cielo ni pasillos ni ilusiones.

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